El primer dromedario de la ciudad de Murcia aparece en el Yacimiento de San Esteban
Se trata de no de los descubrimientos más relevantes de esta fase inicial
El Yacimiento Arqueológico de San Esteban ya está ofreciendo resultados de su enorme valor histórico. Tras el primer mes de trabajos, los arqueólogos han documentado el primer resto de dromedario hallado en la ciudad de Murcia, un descubrimiento excepcional que confirma la relevancia del enclave y abre nuevas vías de investigación sobre la vida y la actividad del antiguo arrabal andalusí de la Arrixaca.
El alcalde de Murcia, José Ballesta, junto a la vicealcaldesa y concejala de Fomento y Patrimonio del Ayuntamiento de Murcia, Rebeca Pérez; el director general de Patrimonio de la Región de Murcia, Patricio Sánchez; el director de la obra, Clemente López; y la jefa del servicio municipal de Arqueología, Carmen Martínez, han supervisado las labores que se están acometiendo con total normalidad y a buen ritmo.
Uno de los descubrimientos más relevantes de esta fase inicial se ha producido en el sondeo 65, donde se han identificado tres restos óseos pertenecientes a un dromedario: una falange proximal completa y dos falanges mediales completas, correspondientes a un único individuo.

Se trata de un hallazgo excepcional por su extrema rareza en la arqueología peninsular de época islámica. Antes de este descubrimiento, únicamente se habían documentado 14 elementos de dromedario en contextos islámicos del sur de la península ibérica, por lo que los restos de San Esteban elevan esta cifra a 17 elementos conocidos. Los restos se encuentran completos, en buen estado de conservación y sin marcas de corte visibles, lo que permite descartar su uso como alimento. El informe arqueológico apunta a que el dromedario fue utilizado principalmente como animal de transporte, vinculado al traslado de cargas y a la movilidad en la Murcia islámica.
Este hallazgo no solo confirma la presencia de este animal en la ciudad, sino que amplía el conocimiento sobre la vida económica, la movilidad y las redes de intercambio del arrabal andalusí, incorporando a San Esteban a un registro arqueológico extremadamente poco frecuente.