Netanyahu vuelve a los tribunales en su juicio por corrupción mientras el presidente israelí estudia su posible indulto
El proceso contra el primer ministro israelí se ha reanudado tras un aplazamiento con motivo de la guerra con Irán
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha vuelto esta semana a los tribunales en el juicio por corrupción del conocido como ‘Caso 1.000‘, que se ha reanudado tras una pausa de dos meses con motivo de la guerra en Irán. El mandatario, que había pedido sin éxito aplazar su testimonio por «motivos de seguridad», solicitó a finales de noviembre un indulto presidencial que podría estar cerca, ya que el presidente israelí, Isaac Herzog, invitó el martes a la defensa de Netanyahu y a la Fiscalía a iniciar conversaciones para alcanzar un acuerdo sobre el asunto.
El mandatario está acusado de soborno, fraude y abuso de confianza, delitos por los que se enfrenta a penas de hasta 13 años de cárcel. Pese a que el juicio comenzó hace cuatro años, el primer ministro logró retrasar una y otra vez sus citas ante el juez con el pretexto de los atentados del 7 de octubre y la ofensiva israelí en Gaza y compareció por primera vez en el juzgado en diciembre de 2024, cuando calificó las acusaciones en su contra de «absurdas» y el proceso de «injusto».
«Paso preliminar» antes de considerar el indulto
La oficina de Herzog emitió una carta el martes en la que invitaba a la fiscal general del país, Gali Baharav-Miara, y al abogado del primer ministro, Amit Hadad, a mantener una reunión en su residencia presidencial con el objetivo de alcanzar «acuerdos» sobre los casos de corrupción que enfrenta Netanyahu. «Antes de plantearse el ejercicio de la facultad presidencial de indulto […] deben agotarse primero las conversaciones entre las partes para alcanzar un acuerdo», se lee en la misiva, firmada por el asesor jurídico principal de Herzog, Michal Tzuk Shafir.
La carta llegó apenas dos días después de que Herzog solicitara al primer ministro que pactara algún tipo de acuerdo con la Fiscalía sobre los casos que enfrenta antes de decidir si concederle o no un indulto que lleva meses sobre la mesa.
Los rumores sobre esa posible concesión aumentaron más aún desde la intervención del gran aliado de Netanyahu en Washington, Donald Trump. El pasado octubre, el presidente de Estados Unidos visitó Israel y pidió ante la Knéset (el Parlamento israelí) la amnistía para su principal socio en Oriente Medio. «¿Por qué no le conceden el indulto? ¿A quién le importan unos cigarros y champán?», dijo entonces ante los diputados israelíes.
Un mes más tarde, Herzog hizo pública una carta de Trump en la que le solicitaba que perdonaran «completamente» a Netanyahu, al que se refirió como una víctima de una persecución política «injustificada». El líder estadounidense solicitó entonces un gesto hacia su socio israelí tras «el éxito sin precedentes» que supuso el acuerdo de paz en la Franja de Gaza y la liberación de todos los rehenes israelíes.
La ley israelí establece que el presidente tiene facultad para indultar, reducir o conmutar penas, así como eliminar antecedentes penales en «casos excepcionales». Cualquier ciudadano israelí puede solicitar un indulto a la Presidencia y Netanyahu lo hizo formalmente en noviembre de 2025, pese a que aún no ha sido condenado. En caso de concederse, sería el segundo caso en la historia de Israel donde se haya indultado antes de dictar sentencia.
Fuente: Agencias